La (auténtica) razón del departamento piloto

      De regreso a nuestras actividades, una vez mitigados algunos efectos de la Pandemia por Coronavirus, proponemos repensar lo que ha sucedido con los característicos «departamentos o casas piloto» en los proyectos inmobiliarios, utilizados en la actualidad como parte de las políticas de publicidad de las empresas. Sin embargo, su origen tuvo otros objetivos.

     En los años 60-70, la mayoría de las soluciones habitacionales eran producto de programas del Estado, de acuerdo a proyectos elaborados por las entidades antecesoras del actual Ministerio de la Vivienda. En efecto, antes del MINVU, existía la CORVI, Corporación de la Vivienda, que desarrolló varias tipologías tanto para edificios en altura -máximo 4 pisos- para viviendas unifamiliares, generalmente pareadas simples o múltiples, que se construyeron para atender las urgentes demandas de la población por acceder a la casa propia, necesidad derivada del aumento normal de la población o bien para recuperar las pérdidas a causa de los terremotos u obsolescencia por antigüedad.  En tales proyectos impulsados por el Estado no se construyeron «pilotos» pues todas las soluciones eran iguales o consideraban pequeñas variaciones que no afectaban el producto final, muchos de los cuales aún permanecen en uso.

Captura de pantalla 2020-07-05 a las 12.52.21 PM

     Como una manera de motivar el ahorro de las familias para acceder a alguna de esas soluciones, dicha cartera ministerial realizaba muestras en exposiciones o ferias, a las cuales asistían los grupos interesados. Eran «maquetas» escala 1:1, que finalmente se asignaban a los postulantes beneficiados. En esos proyectos estos edificios en exhibición permitían a los arquitectos y constructores, durante  las etapas de diseño y de construcción, estudiar cada detalle en profundidad de manera de aplicar los beneficios de la coordinación modular y aprovechar los distintos materiales de acuerdo a sus dimensiones y características técnicas, de manera de minimizar las pérdidas en los recursos, elevar la productividad en la industria y, lo que es más importante, planificar adecuadamente el proceso constructivo de cada partida, las curvas financieras y los programas de avance. Como consecuencia adicional, al presentar las viviendas pilotos se lograba mostrar a los interesados las dimensiones reales de cada recinto, de manera que las familias pudiesen entender cada tipología y sentir -en vivo- las bondades de cada solución, muchas de las cuales, incluían alternativas de crecimiento y mejoras.

     A su vez, el constructor podía determinar con exactitud los materiales, horas/hombre, equipos, recursos de todo tipo lo que hacia posible  ajustar cubicaciones y precios unitarios precisos. En esos tiempos además, la mano de obra participaba bajo la modalidad del «trabajo a trato», metodología que consigue especializar las cuadrillas, motivadas por dicho particular convenio. En terreno, los capataces y supervisores para cada partida, se esmeran por proveer todo el apoyo logístico que cada equipo requiere, desde asegurar que los niveles, trazados, andamios y materiales estén a «pie de obra» para que la cuadrilla no pierda tiempo en esas actividades contributorias. El principal beneficio de esta modalidad es la calidad final del producto vivienda.

Piloto-3

     Hoy, como se indicó precedentemente, los «pilotos» se construyen separados del edificio o conjunto en extensión, por personal externo que los levanta sin realizar ningún tipo de estudio como los descritos. Su único objetivo es que el público que los visite, enganche y compre, aunque después, cuando el comprador y su grupo se instale en su nueva vivienda, se encontrarán con «algo parecido» al piloto, lo cual desmerece o molesta debido a que no pudo observar en la unidad de muestra, si se trataba de casas pareadas, o ubicadas en medio de la manzana, o en las esquina, o cerca de los medianeros, de alguna subestación eléctrica, de grifos, o de los postes de alumbrado, extrañando además los árboles y jardines que vieron en los pilotos, con la consiguiente decepción en las familias.

    En resumen, una vez más comentamos con nuestros seguidores, aquellas antiguas buenas prácticas que empleábamos en la construcción de viviendas en Chile, prácticas que hoy no se consideran por los profesionales a cargo de los proyectos y de las obras, en tanto desconocen las ventajas de ejecutar los «pilotos», más allá de la perspectiva del marketing asociado a ventas, sino a la mejora en la calidad y productividad de la construcción.

4 Comments en La (auténtica) razón del departamento piloto

  1. Rafael Salinas V. // 5 de julio de 2020 en 4:01 PM // Responder

    Es increible la cantidad de basura y escombros que se emiten gracias a la ausencia de esta notable idea.

  2. Estimado Amigo Luis, los años nos van mostrando que los cambios no siempre son para mejorar la calidad de vida, estamos en la época en que el afán de tener más y más dinero por unos pocos, deja de lado la solidaridad con el prójimo ya que la calidad está en segundo plano. Respecto a tu tema, la mala calidad se ve cuando a uno le toca ser ITO. Sin esa especialidad en la construcción, que desastres veríamos. Como tu dices el piloto es sólo un letrero que engaña a tal punto que se agrandan los espacios achicando las camas (una vez traté de acostarme en una y me quedaron los pies colgando, mido 1,74 mts), los veladores, los muebles de comedor adornados con flores de papel, ……
    Un gran abrazo

    • Estimado Paul: gracias por tu comentario…. Hace unos momentos les pregunte a mis alumnos por el «concepto de Casa piloto»… ninguno lo sabia, salvo del contexto de marketing. ¿Cuántos profesores de las escuelas universitarias de arquitectura, construcción o ingeniería, sabrían responderlo?

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*